Otro paso más

Un año más tarde, aquí estoy otra vez, pasando por un nuevo proceso de evaluación. Y es que es cierto que al obtener la identificación de las altas capacidades una parte de mi respiró tranquila, pero en el fondo desde entones y a base de leer, no se me iba la sensación de que había parte del cuadro sin explicar. Sobre todo, teniendo un caso familiar muy cercano ya con diagnóstico y con el que compartía muchas cosas.

Esta segunda vez me está resultando más compleja, si la comparo con la primera. Como estamos buscando y revisando ciertas funciones del cerebro, no puedo evitar sentirme en cierta forma «tonta» a la hora de responder algunas cuestiones (y con esto no quiero decir que no me sienta cómoda con mi psicóloga, son dos cosas distintas). Pero sí que es cierto que se van alternando sensaciones de no ser suficiente ni para un lado ni para otro, de quizá exagerar al dar por ciertas por primera vez en mi vida ciertas afirmaciones, o ese sentimiento de enmascarar a ratos.

También siento desconcierto y tristeza, porque si busco dentro de mí y soy honesta, no sé dónde estoy ni quién es la verdadera Beatriz. Me explico. Ante ciertas preguntas sobre la forma de socializar, o la forma de comportarme, no sé si lo que siento o hago es parte de mi esencia, lo he aprendido, me lo han «instalado» o creo que es parte de mi pero en el fondo es algo que me ha venido impuesto.

Es duro que te pregunten «cómo eres» y no sepa qué responder. O que tarde más de un minuto en dar respuestas a cosas que debería tener claras.

Suena extraño, y lo cierto es que esa duda se aplica a cada ítem que pueda pensar, por lo que me está resultando muy difícil gestionar abiertamente la sensación de no saber realmente quién soy desde pequeña. Al final en un intento de parecer «normal», tengo la impresión de que borré los datos que venían de fábrica, a pesar de que la versión que todos conocen sea la de alguien bueno, cariñoso y servicial. Que sea una versión de mí agradable para los demás, y que como realmente sea lo que está establecido como «bueno» o «correcto», me cueste mucho más cuestionar o modificar. ¿Qué pasa si esa persona no soy yo? ¿Seré igualmente aceptada? ¿Sería ahora un engaño descubrir a la persona que está debajo de esas capas? Y si soy así, ¿por qué tengo la sensación de no ser suficiente, de que no encajo, de que cuesta siempre tanto todo?

Siendo honesta siempre me he sentido rara, diferente, como si me faltara algún componente para funcionar como la mayoría de las personas de mi alrededor, y presiento que dentro de poco quizá tenga alguna respuesta más que ilumine un poco mi camino (y aquel que recorrí a puro traspiés).

Sirva este pequeño escrito por si alguien más está pasando por un proceso así. Qué duro es.

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